Al Jazeera, influencer global

Recientemente me invitaron a Beirut para moderar un panel donde se comparaba la escena cómics en Suiza con la de Líbano. De vuelta a casa colegas y amigos se sorprendieron por el hecho que una institución suiza financiara una exposición de artistas de cómics suizos en Líbano. La mayoría pensaba que era una gran pérdida de dinero y de como los suizos no saben realmente como gastar toda la plata que tienen. En la óptica suiza es una inversión a largo plazo y una de las caras del poder blando, o diplomacia pública. Inviertes ahora, no vas a ver resultados en seguida, pero probablemente en cinco, diez o quince años verás que algunos talentos de cómics libaneses o árabes se irán a Suiza, y no a Francia, para completar su formación, y al mismo tiempo verás cómo mejoró la imagen de Suiza en la región.

Eso es en amplios términos comparativos lo a que apostaron entre otras cosas Qatar y Al Jazeera hace más de veinte años. Ahora, ambos bajo ataque por los antiguos aliados del Golfo, algunos resultados de esta inversión se ven de forma más evidente. Los medios de todo el mundo dispensan condenas, justamente, contras la infeliz petición de la coalición saudita de cerrar Al Jazeera y como un ataque a la libertad de expresión. También leemos repetidamente de cómo hay que diferenciar entre el canal en lengua árabe y el en lengua inglés, este ultimo más cercano a los estándares de independencia e imparcialidad. En este contexto solo se encuentran unas pocas anécdotas sobre el partidismo del canal en su versión en árabe durante la Primavera Árabe, apoyando los grupos afines a los Hermanos Musulmanes en la región y los intereses geopolíticos de Qatar.

Pero al margen de la justificada indignación es difícil encontrar voces que nos ayuden a entender el cuadro completo de la disputa. Es sorprendente como haya muchos libros sobre el carácter revolucionario e innovador de Al Jazeera pero pocas investigaciones académicas detalladas sobre los contenidos, el frame o la agenda-setting de este canal. Algunas de estas pocas investigaciones muestran como Al Jazeera en árabe ha utilizado por años un frame negativo contra Arabia Saudí cuando Qatar y esta ultima se enfrentaban en un conflicto a baja intensidad, para luego suavizarlo cuando se reconciliaron. Lo que es sin duda valido también para los medios saudíes, pero no fueron tan revolucionarios para que alguien los investigara o por tener un impacto en el imaginario mundial. Este vacío académico es también sinónimo de una exitosa política de poder blando a nivel global.

La guerra informativa entre los saudíes y Qatar no sale de la nada, existe desde la independencia de esta pequeña península, y ha aumentado exponencialmente con la turbulencia geopolítica de los últimos años. Lo que tampoco se menciona es la parte más “dura” del poder blando. Como la mayoría de los canales de información satelital en la región son de propiedad estatal, o afines a un actor político especifico, estos se convierten en momentos de tensos enfrentamientos geopolíticos en una herramienta más en manos de sus dueños para atacar los rivales políticos. Al Jazeera en árabe en este momento no es diferente de los otros canales de la región, y en la óptica saudí hay que detenerla como sea, y no solo por su influencia en la región sino por su alcance a escala global. El ejemplo de la influencia de este canal y sus capacidades de utilizar el poder blando también se ha visto en las cartas que ha enviado a los medios de todo el mundo después de lo ocurrido y las decenas de entrevistas que su antiguo director sigue concediendo a los medios.

Por supuesto, Al Jazeera y Qatar están bajo ataque, y la petición de la coalición saudita y de los Emiratos de cerrar el network con el fin de restablecer las normales relaciones es un sin sentido. Al Jazeera, tanto en árabe como en inglés, ayudaron a transformar en mejor el desequilibrado flujo de la información internacional y por eso y mil otras razones son voces que deben quedarse. Pero acercarse a este debate sin mirar al cuadro más amplio oculta como en el tenso contexto geopolítico regional estos medios se hayan vuelto herramientas de las políticas exterior de estos países. Su ausencia del debate global es el resultado de veinte años de exitoso poder blando y de como nos animen a tomar un bando en la disputa, o sea simpatizar con Qatar y Al Jazeera, sin darnos a conocer y cuestionar realmente el marco más complejo de este enfrentamiento.